Adiós a Nihil Obstat | Hola a The Catalán Analyst





Después de 13 años de escribir en este blog prácticamente sin interrupción, hoy lo doy por clausurado. Esto no quiere decir que me haya jubilado de la red, sino que he pasado el relevo a otro blog que sigue la misma línea de Nihil Obstat. Se trata del blog The Catalán Analyst y de la cuenta de Twitter del mismo nombre: @CatalanAnalyst . Os los recomiendo.



Muchas gracias a todos por haberme seguido con tanta fidelidad durante todos estos años.


domingo, 9 de noviembre de 2014

El psicodrama catalán

En Cataluña se celebra hoy un psicodrama nacional, una catarsis emocional de los convencidos, de los que se han dejado convencer y de los que quieren aparecer tan convencidos como el que más. En estos tiempos duros, de profunda crisis económica, política y moral, la gente se siente impotente para hacerse oir. Y los nacionalistas les han ofrecido la posibilidad de hacerlo. Por eso, centenares de miles de catalanes acuden hoy a las urnas. Aunque no sirva para nada, aunque no tenga ningún efecto jurídico o sus consecuencias políticas puedan ser imprevisibles. Quieren ser reinas por un día. Quieren decir, ya que no decidir, que quieren irse, que quieren soltar amarras con España, a la que consideran culpable de todos los males que nos afligen.

Es este sentimiento de muchos catalanes del que Artur Mas se aprovecha para utilizarlo impunemente a su favor. Como escribe hoy el independentista Salvador Sostres:
"...miles de catalanes saldrán hoy de casa convencidos de que son los soldados de una independencia que tienen ya a la vuelta de la esquina cuando en realidad no son más que figurantes de un fraude monumental, de una farsa orquestada de la manera más consciente y perversa para que la gran trama convergente pueda continuar en el poder, administrando el victimismo y la necesidad de un pueblo que nunca se cansa de hacer ruido en favor de una secesión que sólo desea en teoría -como CiU- porque si de verdad la quisiera votaría masivamente a ERC, que es el único partido que se presenta a las elecciones con la independencia en el programa desde hace 20 años".


Un engaño para el que ha valido todo. Se ha sometido a la transición, a la Constitución y a la democracia española y sus principales intituciones a un revisionismo histórico sectario que ha llegado a presentarla como una reencarnación del franquismo; se ha establecido como un robo de imposible solución negociada el desequilibrio fiscal, real o imaginario, entre Cataluña y España y, lo que es peor, se ha retorcido y banalizado el concepto mismo de democracia en beneficio de parte.

Lo que se está realizando hoy no es una acto democrático sinó un acto de fuerza. Las únicas papeletas que se han mandado a casa han sido las marcadas con el sí-sí. En los colegios electorales, lugares que se supone neutrales, se recogen firmas para denunciar al Estado español ante la ONU. Sin censo oficial, sin campaña formal ni espacios públicos para la oposición, sin interventores ni controles independientes del voto y del recuento. Esa es la democracia que se está ejerciendo hoy en Cataluña. Y no vale decir que lo han hecho así porqué no han podido hacerlo de otra manera. El fin no justifica los medios. Un demócrata no puede aceptar nunca una caricatura de democracia aunque le beneficie.

Sin embargo, ahí están: independentistas de toda clase y condición, instituciones públicas como la Generalitat y los ayuntamientos, participando en una acción de fuerza para imponer la independencia, de la que la casilla del No es una mera coartada. Todos juntos y revueltos en un psicodrama nacional que les permita seguir adelante sin el más mínimo atisbo de mala conciencia.

sábado, 27 de septiembre de 2014

La burbuja soberanista

En el sainete por entregas del proceso soberanista catalán, Artur Mas ha protagonizado hoy el clímax dramático de la obra. Ha firmado el decreto de convocatoria de la consulta que, según los nacionalistas, ha de cambiar la historia de Cataluña. Ahora sólo quedaría el suspense de esperar el desenlace. Pero el desenlace está escrito de antemano desde el primer día, como el resto del libreto. Un desenlace que todos los miembros de la compañia, desde los autores a los actores, conocen perfectamente. Todos, excepto la gran mayoría de los ciudadanos catalanes, siempre tan bien informados por sus partidos, instituciones y medios de comunicación.

El guión establece que el gobierno de la Generalitat dará todos los pasos políticos y jurídicos necesarios para poder convocar la consulta y convocarla. Y cuando el Tribunal Constituciona la suspenda, a petición del gobierno central, no celebrarla. Artur Mas acatará, aún sin compartir, la decisión del más alto tribunal. Y lo hará, no porqué desee hacerlo, sinó porqué no tiene otro remedio. Europa nunca aceptará la ilegalidad de una ruptura unilateral con el orden democratico y constitucional en uno de sus estados miembros. Es decir, que a partir del martes la consulta estará muerta y con ella dos años de teatro político que sólo habrán servido para hinchar la burbuja soberanista que ha mantenido a Mas en el poder.

A partir de la semana que viene, Mas intentará seguir con el guión establecido. Hasta el 9-N mareará la perdiz, recurrirá la suspensión y seguirá con los preparativos materiales de la consulta. Cuando llegue el dia 9 y siga la suspensión del Constitucional empezará a poner en marcha el plan B: las elecciones plebiscitarias. Este plan B, sin embargo, tiene menos futuro aún que la consulta. La diferencia radica en que mientras todos sabían que el referéndum no podría celebrarse pero servía para unir y mantenerse en el poder, las elecciones plebiscitarias si que pueden celebrarse pero difícilmente el 'bloque soberanista' podrá llegar a constituir, sin dividirse, una candidatura y un programa electoral común.

Todo esto se sabía desde el primer día. Sin embargo, la mayor parte de la clase política catalana ha actuado como si no lo supiese, aparentando un protagonismo histórico del que carecía. Así, no han dudado en jugar con los sentimientos de los catalanes para sacar provecho político. La burbuja soberanista les ha servido a unos para amortizar el desgaste de la crisis y a otros para acumular fuerza política. Pero las burbujas siempre acaban por deshincharse o estallar. La decepción y el desencanto que generará la imposibilidad de celebrar el referéndum es muy probable que desinfle la burbuja soberanista catalana. El temor no es tanto si ello arrastarará a los aprendices de brujo que la hincharon como si abrirá viejas cicatrices entre los ciudadanos de Cataluña.

El Titanic se hundió en el Parlament

Pujol fue al Parlament para someterse a la expiación pública de su pecado, pero no pudo -o no quiso- sobreponerse a su personaje. Después de casi una hora contándonos su vida, sólo concretó que el dinero recibido de su padre fue de 140 millones de pesetas de 1980. Y dió carpetazo a su intervención. La oposición le pidió más información, le formuló numerosas preguntas y le exigió explicaciones políticas. Pero no sólo no respondió a ninguna sinó que encima se enfadó. Regañó a los diputados por preguntar cosas que no tocaban, los abroncó por su falta de moralidad (!) y, como poseído por la ira de Yahvé, les acusó de querer instruir una causa general contra él, sus gobiernos y su obra.

ERC se mostró tierna; el PSC, educado; la CUP se fue a Itaca; el PP, duro; Ciutadans, implacable e ICV apuntándose tantos. Pero todos exigieron a Pujol que respetara a la cámara y que diera cuenta de todo lo que sabía. Todos menos Convergencia, que se arrodilló ante Dios padre como buen hijo pródigo, y no como Rivera que había dicho que hay cosas que no toleraría ni a su padre. A pesar del desmarque inicial de CiU, Turull, en clara dejación de sus funciones parlamentarias, en lugar de interpelar al compareciente dedicó toda su intervención a interpelar, o más bien provocar, a la oposición. Pujol se había salido de sus casillas al chulear al Parlament y Turull pretendió atenuarlo sacando de sus casillas a la oposición. No lo consiguió.

Pujol fue al Parlament no a confesar sus pecados sinó a hacer de confensor e imponer penitencia a los pecados de los demás. No fue como acusado sinó como acusador. No fue a expiar sinó a inquirir. No compareció como un hombre avergonzado sinó como un sinvergüenza. Genio y figura hasta la sepultura. Orgulloso, el Titanic Pujol se hundió definitivamente en Parlament arrastrando a Convergencia con él.

martes, 23 de septiembre de 2014

Voto contra Democracia

El voto, sin limitaciones constitucionales, no es otra cosa que la fuerza bruta con guante de seda. Cansa repetirlo, pero el voto por si mismo no es la democracia. O por lo menos, no es lo que en Europa y en EEUU se ha entendido por democracia en los últimos 300 años, es decir, la democracia liberal o constitucional, también conocida como deliberativa o representativa. Los otros apellidos de la democracia -directa, participativa, popular…- son otra cosa distinta, muchas veces opuesta, a la democracia liberal. Gustará o no. Se estará con ella o contra ella, pero de democracia constitucional, como de madre, solo hay una.

Repitámoslo una vez más: la piedra angular de la democracia liberal es la limitación del poder del gobierno, cuya función principal es garantizar las libertades y los derechos ‘inviolables’ de todos los ciudadanos, que nadie puede recortar ni abolir. Nadie. Ni el rey, ni la Iglesia, ni una mayoría electoral. En una democracia constitucional, el Estado respeta a las minorias y no puede imponer ningún modelo étnico, racial, cultural, religioso o de otra naturaleza si ello comporta una ruptura con los derechos y libertades fundamentales. Esta ha sido, sin duda, la mayor revolución política de la historia. Cambiar el quién manda por cómo manda.

Por el contrario, el único objetivo de la democracia iliberal (o cualquiera que sea su apellido) es alcanzar el poder y usarlo para imponer un modelo particular. Los iliberales no quieren que existan limitaciones al poder de la llamada ‘voluntad popular’, supuestamente expresada en la mayoria electoral. Los procedimientos que inhiben la democracia directa son vistos como ilegítimos, como una mordaza para la voz del pueblo. Los ‘derechos naturales’ o preexistentes son rechazados por considerarlos teológicos o supersticiosos, sin querer entender la explicación evolucionista de los mismos. La democracia iliberal es, pues, incompatible con el estado de derecho.

Esta concepción iliberal de la democracia, aunque siempre ha existido, empezó a crecer a finales del siglo XX especialmente entre los grupos antisistema y se ha ido extenidendo paulatinamente entre las nuevas generaciones y fuerzas políticas tradicionales de izquierda, empujadas por una crisis que ha suscitado la búsqueda de nuevas alternativas. La democracia directa, participativa, referendaria ha impregnado también a los movimientos nacionalistas. La vicepresidenta de la Generalitat de Cataluña, Joana Ortega, afirmó hace unos días, como la cosa más natural del mundo, que los problemas de nuestra democracia se resuelven con más democracia. Una afirmación propia de Pablo Iglesias, pero totalmente impropia de una dirigente de un partido conservador como Unió Democrática de Catalunya y de una licenciada que ha estudiado derecho durante nueve años.

Los referéndums sólo suelen ser útiles para ratificar o rechazar lo que han consensuado las fuerzas políticas democráticas en un parlamento sujeto al imperio de la ley y a los principios constitucionales. Como mucho, pueden servir para preguntar a los ciudadanos a qué hora prefieren que les recojan la basura, pero nunca para decidir a priori sobre derechos o problemas complejos. Incluso los más acérrimos defensores de la democracia directa no aceptarían que se celebrase un referéndum para decidir la expulsión de una minoria racial o religiosa, la detención y deportación de los inmigrantes ilegales, la penalización de la homosexualidad o la restauración de la pena de muerte.

Sin embargo, no hace falta poner ejemplos tan dramáticos para comprobar los peligros que comporta gobernar por referendo. El ejemplo de California es ilustrativo. Durante algunos años, la fiebre referendataria se desató en el estado más poblado de la Unión. Se legisló tanto en base a los resultados de las consultas que el gobierno quedó sin capacidad de maniobra. En 1974-1975 se preguntó al pueblo si quería más o menos impuestos. Y el pueblo, como era de esperar, votó por menos impuestos. Ello les condujo, dos años después, a graves apagones energéticos por la senzilla razón de que se privó al Estado de la capacidad financiera para invertir en infraestructuras.

Los referéndums no sólo han limitado la capacidad del estado de California para cobrar impuestos sino que también han establecido nuevas obligaciones de gasto. Los californianos quieren vivir en una utopía fiscal donde se puede limitar el alza de impuestos y al mismo tiempo expandir indefinidamente el gasto público. Por ejemplo, los ciudadanos aprobaron una moción popular para aumentar las sentencias contra los delincuentes comunes, pero impiden que se apruebe un aumento de impuestos para ampliar la infraestructura carcelaria a pesar de que en 20 años el número de personas encarceladas en prisiones del estado de California pasó de 80 mil a 170 mil. Los referéndums permiten, pues, que los ciudadanos hagan uso de su soberanía pero no facilitan que lo hagan con sabiduría.

Se dirá, sin embargo, que el sistema de referendos funciona mejor en Suiza. Y parece ser así. La razón de ello es que en el sistema suizo existen tres tipos de decisiones en los cuales la participación de los ciudadanos es diferente. En los asuntos constitucionales, los ciudadanos participan a través de iniciativas populares o a través del referéndum obligatorio en caso de cualquier reforma constitucional. En temas de importancia secundaria, que incluyen las leyes ordinarias, los ciudadanos pueden decidir si quieren intervenir mediante la iniciativa legislativa o propugnando un referéndum para revocar una ley ya aprobada. En tercer y último lugar, en asuntos de menor importancia, referentes a regulaciones y ordenanzas gubernamentales, no hay participación de los ciudadanos, que los delegan en el gobierno o el parlamento.

Este sistema es positivo como forma de control del gobierno cuándo éste ha intentado aumentar su poder, sin embargo tiene importantes defectos. Los suizos se quejan que demasiadas organizaciones tienen el poder de recolectar el numero de firmas suficiente para convocar un referéndum. Esto produce un efecto “freno” en la legislación que hace que las decisiones se tomen lentamente y que la innovación política se haya convertido en algo muy difícil. Además, los grupos mejor organizados tienen ventaja a la hora de convocar un referéndum, por lo que los intereses a largo plazo y los de los grupos más débiles no están tan representados como debieran.

En cualquier caso, en ninguna parte del mundo civilizado a nadie se le ha ocurrido convocar un referéndum de secesión unilateralmente y al margen de las leyes y del orden constitucional, como va a ocurrir en Cataluña. Los nacionalistas catalanes no quieren saber nada de constituciones, de derechos o de libertades ciudadanas, si éstos no responden a sus deseos políticos concretos. El nacionalismo catalán, autista y frívolo, sólo sueña en imponer su Estado-nación con la fuerza de la mitad más uno de los votantes. Con esa fuerza bruta escondida en el guante de seda del voto.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia, Cataluña o el regreso a Westfalia

Isaiah Berlin dijo en una ocasión que él era de su tiempo y no de un lugar. Europa fue también de su tiempo y no de un lugar cuándo decidió en 1950, tras dos guerras brutales que enfrentaron a unas naciones contra otras, desbordar el modelo de estados soberanos nacido en 1648 con el Tratado de Westfalia. Un Tratado que terminó con 30 años de ‘guerra civil’ europea y dividió el continente en estados nacionales soberanos. Unos estados-nación europeos ya no basados en la religión, la etnia o la lengua sinó en la ley y que hoy nos parece que han existido siempre como tales, pero que en su gran mayoría no tienen más de 350 años.

Los hombres que decidieron ser de su tiempo y no de un lugar no fueron precisamente iluminados conspiradores románticos o utopistas revolucionarios de izquierda. Por el contrario, fue un grupo de demócratas conservadores y liberales de fuertes convicciones cristianas: Konrad Adenauer, Jean Monnet, Winston Churchill, Robert Schuman, Alcide de Gasperi, Paul-Henri Spaak o Altiero Spinelli. Esos hombres, decidieron ‘desarmar’ los estados nacionales que aíslan y separan a los pueblos europeos -cuándo no los enfrentan- para ofrecerles la idea de una ciudadania compartida. Una ciudadania común que suprime fronteras, frente a la ciudadania de territorio que las levanta. Esa ciudadania común, que erróneamente se ve como una entelequia, hunde sus raíces en un sustrato común histórico, político, religioso, económico y cultural que construyó Europa desde el helenismo griego al derecho romano, desde los monasterios medievales al Ranacimiento y la Ilustración.

El proceso de integración europea, que muchas veces exaspera por su lentitud, ha avanzado mucho y muy rápido para lo que suele ser el ‘tempo histórico’. La integración económica, las políticas comunes, la moneda única, las instituciones europeas… son una realidad. Hemos hecho mucho camino, pero también es cierto que pese haber suprimido la mayor parte de las fronteras físicas interiores en la Unión Europea, las viejas fronteras nacionales mentales y jurídicas todavía persisten. Y persisten porqué la ciudadania sigue siendo en gran parte esclava de los estados nacionales, que se resisten a morir por lenta extinción.

El mundo ha cambiado drásticamente en los últimos decenios: el totalitarismo comunista se hundió con el muro de Berlín, la economia ha dejado de ser nacional para ser global, internet y las nuevas tecnolgias no sólo han hecho añicos las fronteras sinó que unen e igualan a millones de personas, la inmigración masiva circula incontenible y dramáticamente, los genocidios perpetrados dentro de fronteras soberanas ya no nos son tolerables. El orden nacido en Westfalia hace aguas por muchos lados. Pero para hacer frente a estos retos algunos proponen el repliegue a modelos del siglo XVII, sin querer entender que el problema no es tanto el encaje de Cataluña o Escocia con España o el Reino Unido, como el encaje de Europa en el mundo globalizado.

Lamentablemente, la mayoría de la clase política europea no se atreve a culminar el cambio que iniciaron los padres fundadores hace 65 años. Al igual que los ciudadanos abatidos por la crisis, estan perplejos y confusos. Tienen miedo a ese futuro que ya ha llegado sin llamar a la puerta. Prefieren, una vez más, lo malo conocido a lo bueno por conocer, alimentado con ello a todos aquellos que piensan que hay que volver a lo ‘seguro’, a la ciudadania del terruño , la etnia, la lengua o la fe, frente a la ciudadania europea. A aquéllos que quieren volver a ser un lugar antes que ser de su época. A los que quieren regresar no ya a Westfalia sino a un estado anterior en lugar de seguir construyendo Bruselas y Estrasburgo. Por suerte, los escoceses han elegido hoy ser de su época antes que de un lugar.

NIHIL OBSTAT

*Este artículo es deudor de los artículos de Guy Sorman sobre Westfalia, el estado-nación y el nacionalis

domingo, 14 de septiembre de 2014

Pilar, la Cataluña agresiva e intolerante que dices que no existe eres tú

Pilar Rahola parece estar perdiendo la inteligencia, que sin duda tiene o ha tenido. En un artículo escrito para desmentir la existencia de la ‘Catalunya agresiva e intolerante’ que Chacón denúncia, una Pilar patética e incontinente no logra hacer otra cosa que confirmarlo. En apenas 35 lineas, Pilar la acusa cuatro veces de traición, la reprocha que ‘doña Carme’ se convirtiese en Carmen, que vaya ‘vestida de Chanel y socialismo’ y, ya plenamente metida en la vida de los otros, se queja de que ‘no está claro dónde reside, porque en esta Catalunya oscura, los de su lado están en todos los micrófonos graznando con alegre desmesura’. Y remata la faena llamándola mentirosa por ‘intentar llegar a la cúpula de su partido, ensuciando, embruteciendo y mintiendo sobre su tierra’.

Y después de escribir ésta sarta de insultos y amenazas, Pilar se pregunta: ‘¿dónde está esa Catalunya agresiva e intolerante que dibuja?’ Chacón. Esa Catalunya, querida amiga, está dónde estás tú y los que actúan como tú. Afortunadamente, todavía no sois muchos, pero haceis mucho ruido utilizando a fondo la mayoría de las instituciones políticas de nuestra tierra y el archipiélago de medios de comunicación públicos y subvencionados que en ella existen. No hace falta, Pilar, que existan pogromos o limpieza étnica para poder hablar de intolerancia y agresividad. Que los síntomas sean leves no quiere decir que no existan y es un grave error negarlos, ignorarlos o simplemente mirar hacia otro lado para no verlos. La historia, lamentablemente, está llena de tragedias que comenzaron como una broma. Y tu lo sabes mejor que muchos, Pilar.

El nacionalismo autista celebró los mayores Juegos Florales de su historia

La concentración de la Diada en Barcelona demostró una vez más la fuerza del independentismo en Cataluña. Personas de todas las edades, condición, género, ideología política o ubicación territorial, unidas en el sentimiento de querer un estado propio. Sentimiento impulsado y explotado por gran parte de la clase política catalana que les ha hecho creer que sus deseos, sin más, son de obligado cumplimiento en una democracia. Igual que en el Reino Unido, que según los soberanistas catalanes ha permitido, en un alarde de generosidad política, satisfacer el deseo escocés de celebrar un referéndum de independencia.

Sin embargo, la verdad es otra. Si el Reino Unido ha aceptado la celebración de un referéndum no es porqué Cameron sea más demócrata que Rajoy sinó porqué los escoceses han aceptado las reglas del juego establecidas por las leyes del Reino Unido y el Estatuto de Escocia. Los escoceses no han actuado unilateralmente, como lo ha hecho aquí la Generalitat y el Parlament, sinó respetando la legalidad democrática vigente en su país.

Los escoceses aceptaron, como no podía ser de otra manera, que sólo se podría realizar el referéndum si así lo aprobaba el Parlamento británico, tal y cómo establecen las leyes del Reino Unido. Y el Parlamento británico impuso que el referéndum escocés no podía ser unilateral y que debía ajustarse a determinadas condiciones: que hubiera una única pregunta y que fuera clara sobre si se aceptaba o no la independencia de Escocia.

Es decir, que Escocia puede celebrar su referéndum no por la gracia de Dios o por su cara bonita sinó porqué han respetado las leyes del Reino Unido. Es cierto que en la ‘pérfida Albión’, al no existir una Constitución escrita por encima de la leyes, el proceso político puede ser más fàcil que en la Constitución napoleónica española, pero ello no exime de actuar dentro de la legalidad. Será más o menos difícil, pero la reforma de la Constitución española está perfectamente establecida.

Sin embargo, el nacionalismo catalán siempre ha obviado la legalidad constitucional, es decir, la legalidad democrática, a la hora de impulsar su proyecto soberanista. Lo intentó, y en parte logró, con la reforma del Estatuto que encabezó Pascual Maragal y el Tripartito, y lo está haciendo ahora con la convocatoria de la consulta el 9N. Tanto es así, que impulsores de la independencia escocesa se han distanciado explícitament del caso catalán por su actuación unilateral. De la misma manera que lo ha hecho el PNV, que parece haber asumido el error del plan Ibarretxe.

El nacionalismo catalán, que es de un singular egocentrismo casi autista, no ha querido entablar un diálogo político sincero con el Estado dentro de la legalidad democrática de la que fueron corresponsables en 1978. No lo hizo cuando Pujol se enrrocó en la política de ‘peix al cove’ -que por lo visto era más bien de ‘peix al seu cove’- y no lo ha hecho ahora en el postpujolismo. Por el contrario, ha optado por el patetismo y la exaltación, por decirlo en palabras de Albert Camus. Puro teatro. El nacionalismo catalán tiene pocas raíces racionales y muchas de sentimentales. Es fruto, principalmente, del romanticismo del siglo XIX, pero nunca ha generado, afortunadamente, grandes revolucionarios aunque si muchos iluminados. El nacionalismo catalán es más bien un nacionalismo de ‘estar por casa’. Un nacionalismo de Jocs Florals, cuya última edición la tuvimos a lo grande el pasado jueves en Barcelona.

sábado, 30 de agosto de 2014

La estupidez suicida de Obama

Ahora que el mandato de Barack Obama entra en su recta final podemos concluir que la única aportación política signficativa que ha hecho a la historia es la de ser el primer presidente negro de EEUU. Por ese único e inevitable atributo biológico, Obama tendrá un destacado pié de página en todos los libros de historia. Por lo demàs, ha sido, como dicen las encuestas, el peor presidente norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial. El peor en todo, en lo poco que ha hecho y en lo mucho que ha dejado por hacer.

En política interior, ha cosechado fracaso tras fracaso. La reforma sanitaria, su proyecto estrella, ha sido una chapuza. La reforma migratoria, sigue el mismo camino por su incapacidad de encontrar apoyos legislativos. Las relaciones raciales han empeorado bajo su mandato, o por lo menos su percepción entre los estadounidenses, especialmente los afroamericanos. La diferencia patrimonial media entre blancos y negros ha superado la de la Sudáfrica del apartheid, según el New York Times. La recuperación económica ha sido anémica y aúnque ahora ha dado un tirón, todavía está por ver.

Por lo que se refiere a la políta exterior, nada de nada. Si existe, no se la conoce. El mundo está patas arriba, pero el muy chulo se dedica a jugar al golf. Guantánamo sigue ahí, a pesar de su reiterada promesa de cerrarlo. Abandonó a su suerte lo bueno que había en las primaveras árabes; no movió un dedo en la guerra de Siria y lo movió mal en la de Libia. Ahora, sermonea a Putin -que campa a sus anchas por Crimea y por el Este de Ucrania a pesar de la arenilla de las sanciones en el zapato- y reconoce frente a la nueva Al Qaeda -que vuelve a aterrorizar a Iraq y al mundo entero- que no sabe todavía lo que tiene que hacer.

¿Incompetencia? ¿Ineptitud? ¿Estupidez? La incapcidad de Obama proviene, no solo de un diagnóstico equivocado de la realidad, sino de la creencia en que la predeterminación histórica sustituye a la acción, en formulación de Victor Davis Hanson.
"He also believes history follows some predetermined course, as if things always get better on their own. Obama often praises those he pronounces to be on the “right side of history.” He also chastises others for being on the “wrong side of history” — as if evil is vanished and the good thrives on autopilot."
Así, su respuesta a los problemas no solo es esperar y ver, sinó esconder la cabeza bajo el ala confiando que el Tiempo, Dios, la Historia o la Suerte los resuelva. Sin embargo, Putin, Estado Islámico o Boko Haram, no són una simple anacronia histórica, algo fuera de lugar que se desvanecerá por si solo tarde o temprano, sino la evidencia de que las pasiones, los miedos y los comportamientos ancestrales siguen existiendo en muchas partes y que la civilización es una fina película que se rompe con extrema facilidad. La historia no tiene ni un rumbo ni una finalidad predeterminada. Es por ello que no podemos endosarle la solución de los problemas humanos. Esperar a que el devenir los resuelva, cuando los enemigos estan escribiendo la historia a cuchillazos, no sólo es equivocado, es pura y simplemente suicida.

martes, 12 de agosto de 2014

Por qué soy un botifler

Ser apóstata te cuesta la vida en algunos países musulmanes. Aquí, excepto que seas apóstata de la religión católica, te cuesta las amistades. Perdí unas cuantas cuando abandoné la fe marxista-leninista, allá por los años ochenta. Ahora, estoy en trance de perder otras más por no ser nacional-independentista. Aunque técnicamente no es posible apostatar de lo que no se cree, en Cataluña se da por sobreentendido que todo catalán es naturalmente soberanista o avalador del proceso. Excepto, claro, los botiflers, los catalanes traidores; que por lo visto han abundado mucho desde la Guerra de Sucesión. Incluso Franco tuvo sus catalanes, como contó Ignasi Riera en su libro 'Els catalans de Franco', título que para muchos nacionalistas no puede ser otra cosa que un oximorón

Pues bien, para bastantes de mis conciudadanos catalanes yo soy un botifler. Estar en contra de la construcción de un estado-nación catalán independiente es poco menos que una traición, por la simple razón de que para ellos ya no es posible exisitir como catalanes sin tener un estado propio. Un estado definido por la identidad. A cada identidad un estado y a cada estado una identidad, he ahí la raquítica contribución teórica del nacionalismo a la ciencia política universal.

En la actualidad, el concepto de estado identitario puede entenderse, aunque difícilmente justificarse, en estados historicamente excepcionales como Israel, rodeados por el medioevo y en dónde su supervivencia física está indisolublemente condicionada a su identidad religiosa. Pero salvo en esos contextos, en Europa los estados identitarios son un retorno al pasado, a la tribu, ahora llamada nación. La nación originaria, mítológica, que fabricó la ensoñación romántica en su virulenta reacción al racionalismo ilustrado.

Los catalanes, a pesar de épocas muy duras, hemos sobrevivido histórica, política, social, cultural y lingüísticamente sin un estado propio y hemos afianzado nuestra libertad con la construcción de un estado de derecho moderno, democrático y no identitario, en España y en Europa. Un estado cada vez más de los ciudadanos -sean cuales sean sus legítimas identidades- y cada vez menos de las tribus nacionales. La culminación del proyecto europeo pasa por desplazar definitivamente el centro de gravedad política de las naciones a los ciudadanos. Ese ha sido y sigue siendo mi proyecto político. Un proyecto europeísta del que creía que Cataluña era una firme impulsora. Me equivoqué.

El catalanismo político fue europeísta en tanto en cuanto España no lo era. Utilizó el europeísmo como coartada moral para camuflar su proyecto nacionalista identitario. Su concepción europea es la de una Europa de los Estados frente a la Europa de los Ciudadanos. Para ellos, ser catalán es un categoria política y moral autónoma. Para mi, por el contrario, ser catalán es como ser blanco o negro, hombre o mujer, un atributo inviolable de mis derechos humanos fundamentales pero nunca un derecho político específico frente a los demás ciudadanos. De esa concepción de Cataluña me siento ajeno. De ese proyecto nacional no formo parte y lo combato. Por eso me creen un apóstata. Por eso soy un botifler.

lunes, 11 de agosto de 2014

La BBC y el New York Times admiten que las cifras de la ONU sobre el número de víctimas civiles palestinas son falsas

Si han seguido con un mínimode atención la guerra inconclusa de Gaza se habrán percatado de tres cosas: 1) que la información se concentra día tras día en la lista de víctimas mortales palestinas, que siempre són civiles y nunca militares, 2) que esas víctimas innocentes mueren siempre por la acción desproporcionada e indiscriminada de Israel y 3) que nunca hay imágenes de los combatientes palestinos luchando o disparando sus proyectiles.

Pues bien, ahora la BBC admite que los datos de víctimas civiles pueden no ser ciertos. A partir del 6 de agosto, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos reportaba 1.843 víctimas mortales palestinas, de las cuales cifra como civiles al menos a 1.354, de los cuales 415 niños y 214 mujeres, y el resto como no identificadas. Pero como escribe la BBC, “si los ataques israelíes han sido ‘indiscriminados’, como dice el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, es difícil entender por qué han matado a muchos más hombres civiles que mujeres”. Citando a su vez un análisis del New York Times, la BBC señala que los hombres de 20-29 años de edad, que son los más propensos a ser combatientes, son “también las más representadas en el número de muertos”, que comprende el 9 % de los habitantes de Gaza, pero el 34 por ciento de las víctimas mortales identificadas. En contraste, “las mujeres y los niños menores de 15 años, los menos propensos a ser blancos legítimos, fueron los más subrepresentados, lo que representa el 71 % de la población y el 33 % de las muertes en edad conocida”.

Con estos datos en la mano, la BBC pidió a la oficina del alto comisionado cómo se explicaba esta anomalía estadística. No obtuvo respuesta, ya que “la organización no quiere especular acerca de por qué se han producido tantas bajas de adultos de sexo masculino”. Es decir, que ante la contradicción estadística la ONU opta por “no especular”, sobre todo si ello pone en duda la credibilidad de su afirmación de que más del 80 % de las víctimas mortales eran civiles.

Esta anomalía estadística se agrava por otros hechos conocidos, según datos recogidos por Evelyn Gordon : 1) los milicianos palestinos no suelen luchar uniformados, por lo que llegan a la morgue de civil 2) el Ministerio del Interior de Hamas ordenó a los habitantes de Gaza que identificaran a todas las víctimas como “civiles inocentes”, cosa que ya hizo en el conflicto de 2009 aúnque años más tarde admitió que la mayoría de los muertos eran militantes y no civiles 3) algunas víctimas civiles fueron causadas por disparos fallidos de cohetes de Hamas.

Sobre los disparos fallidos existen informaciones creíbles. Por ejemplo, la del periodista italiano que confirmó después de salir de Gaza que un cohete palestino mató a 10 palestinos, entre ellos ocho niños, en un parque de al-Shati. También hay datos de que casi una sexta parte de todos los cohetes palestinos lanzados –475 de 3137– cayeron en Gaza en lugar de Israel. Esa estadística isaraelí es muy creíble, porque el sistema Cúpula de Hierro hace un seguimiento de la trayectoria de cada cohete para determinar si necesita ser interceptado. Esos cohetes són mucho más letales en Gaza que en Israel , ya que los palestinos no tienen ni la Cúpula de Hierro ni refugios antiaéreos.

La ONU no quiere especular ahora sobre la contradicción estadística de sus datos, sin embargo si que especuló afirmando que casi la práctica totalidad de las víctimas palestinas eran civiles. Una afirmación cuestionable, pero que ha servido una vez más para desprestigiar a Israel acusándolo de masacrar a la población civil y para que la mayoría de los medios de comunicación del mundo lo repitieran acríticamente haciendo el juego a Hamas.

miércoles, 23 de julio de 2014

Pablo Iglesias, el Berlusconi español

¿Son tan dispares Pablito Iglesias y Sílvio Berlusconi? Aparentemente, sí. Uno dice que es de izquierdas y el otro de derechas. Afirmaciones ambas que pueden decir mucho, pero también no decir nada. Si nos atenemos a los hechos y no a las declaraciones de fe, lo más relevante de ambos casos es que los dos son un producto mediático. Sin la tele no serian, o no hubieran sido, nada. Uno, utiliza los medios que le han abierto sus puertas por su gancho mediático; el otro, utilizó los medios de comunicación de que disponia como empresario para utilizarlos cuando se transmutó en político.

Pero no acaban aquí las similitudes. Cualquiera que haya seguido un poco de cerca la época Berlusconi observará que los dos, o sus secuaces, utilizan la misma técnica en los debates televisados o radiofónicos: siempre responden a las preguntas atancado al adversario, excepto cuando se trata de discos solicitados. Es decir, nunca responden a la pregunta que se les formula, que sustituyen por otra pregunta o por una acusación contra el oponente. En el caso de Berlusconi eso era así porqué no tenía casi nada que decir, ya que su programa político se resumía en eludir a la Justícia y modificar la lesgilación para permanecer impune. En el caso de Iglesias, no responde porqué lo que tiene que decir le delataría como el nuevo palanganero de modelos sociales, económicos y políticos fracasados en todo el mundo.

Iglesias y Berlusconi son las dos caras de la misma moneda. Programas indefendibles camuflados en el glamour mediático. Berlusconi, sin embargo, sólo pretendía salvarse él y no salvar a Italia ni al mundo de nada. Moralmente reprobable, pero políticamente sin consecuencias trágicas para los demás. Iglesias, por el contrario, quiere salvarnos a todos (y a todas) incluso de nosotros mismos. Lo dijo un dia en la tele cuando aún ejercía de profesor y no de líder político: 'la guillotina es la madre de la democracia'. No es nada personal, és simplemente la dialéctica de la historia.

Si Pablo Iglesias llega a ser el Berlusconi español, Sílvio nos parecerá una hermanita de la caridad.

lunes, 21 de julio de 2014

La muerte deliberada de niños palestinos

En los primeros onze días de guerra en Gaza murieron, según cifras de UNICEF, 340 palestinos, de los cuales 73 eran menores de edad. Más de un 21% del total de víctimas. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo se puede producir una cifra tan elevada de niños muertos? Una de dos, o Israel provoca esas muertes deliberadamente en sus ataques o las autoridades palestinas de Gaza no cumplen eficazmente con su obligación de proteger a la población civil, especialmente a mujeres y niños.

¿Mata Israel deliberadamente a los niños palestinos? Si eso fuese así se trataria de un genocidio moralmente abominable y estratégicamente estúpido. Es cierto que Israel hace décadas que perdió la guerra mediática, pero no por ello puede pasar de todo y arriesgarse a perder también el apoyo de sus aliados cometiendo acciones inasumibles para nadie. Israel no necesita matar niños para defenderse. Hacerlo, dinamitaría los valores morales en los que dice sustentarse, perdería el apoyo político, económico y militar de EEUU y quedaría a merced de sus enemigos reducido a un estado paria.

Entonces, ¿por qué mueren tantos niños? ¿por qué hay tantos niños en zones de combate? ¿por qué no estan en refugios o en zonas seguras? ¿por que nadie organiza su protección efectiva? ¿que hace la ONUy las infinitas ONG de todo el mundo que tienen franquícia en Gaza? Pero sobre todo ¿que hace el gobierno de Hamas? ¿qué hace un gobierno que sabe perfectamente cuales son los objetivos militares de Israel y no evacua a su población a zonas protegidas?

A la vista de los hechos, la única respuesta lógica es que, en el mejor de los casos, Hamas no hace nada, ya sea por incompetencia o insensibilidad, y, en el peor, que no quiera evitar las muertes por cálculo político. Hamas cree que cada niño palestino muerto es la mejor publicidad de su causa. Al igual que otros grupos terroristas, Hamas sabe que no puede obtener una victoria militar contra un enemigo tan poderoso como Israel, pero sí que puede ganar la batalla de las relaciones públicas, fomentando la ilusión de que Israel es el agresor y los palestinos sus víctimas. Y cada día esa ilusión se manifiesta más poderosa que los hechos en las pantallas de televisión de todo el mundo.

Pero, como dice Max Boot, ¿qué son los hechos ante el poder de una imagen?

lunes, 14 de julio de 2014

Seguridad, nacionalismo judío e incompetencia palestina

La idea de crear el Estado de Israel fue fruto del nacionalismo, que era la ideología política que hacía furor en Europa en el siglo XIX. Un nacionalismo que prentendía garantizar, a través de la creación de un Estado-nación, la seguridad de la que tanto carecía el pueblo judío. Las expulsiones, las persecuciones, los pogromos pesaban en la conciencia moral de la humanidad, pero fue el Holocausto nazi el que decantó la balanza a favor de dar una patria a los judíos. Tanto influyó el Holocausto en esta decisión de la comunidad internacional que algunos imbéciles llegaron a decir que todo había sido un complot de los mismos judíos con Hitler para conseguir su Estado.

El Estado de Israel se asentó en una parte del territorio histórico en el que se había desarrollado la civilización judía antes de su diáspora. Sin embargo, el entronque con su historia milenaria, real e imaginaria, no puede ocultar el hecho de que el moderno estado de Israel es una creación política impuesta por la mayoría de los estados miembros de las Naciones Unidas. Una creación necesaria y moralmente justa, sí, pero también una obra artificial de ingeniería social y política que de la misma manera que se creó puede desaparecer, por lo menos a ojos de los árabes residentes, vecinos o desplazados. Pero también a ojos de los judíos nacionalistas, que aceptaron tácticamente los límites artificiales de la partición pero sin renunciar a ocupar en su día el Eretz Israel, la Tierra Prometida o patria 'natural' del Israel bíblico.

La gran paradoja del Estado de Israel es que se construyó para obtener una seguridad que no ha logrado. Esto es un hecho, como también lo es que gracias a ese estado los judíos israelitas han logrado vivir decentemente, resistir y mantener a ralla a sus enemigos. Unos enemigos que no aceptan su existencia y que tienen como objetivo final su desaparición. Ese fue el objetivo inicial de la OLP y de su líder indiscutido e induscutible Yásser Arafat. Un objetivo al que aparentemente renunció cuando el fin de la guerra fría le dejó sin el apoyo político, y sobre todo financiero, de la Unión Soviética. Un apoyo que le había permitido a él y a la dirección palestina un exilio peligroso pero dorado, lejos del pueblo palestino. Un pueblo en el que comenzó a enraizarse el islamismo, potenciado por la llegada al poder en Irán del ayatolá Jomeini.

Arafat, que veía desvanecerse su autoridad a favor de Hamas y los islamistas, fiel a su biografia y a su alma antisionista y sobre todo a su obsesión por mantener el apoyo de todas las facciones palestinas en torno a su figura rechazó el acuerdo que habría permitido la creación de un Estado palestino en el 95% de los territorios ocupados por Israel. No sólo lo rechazó sino que alentó la violenta segunda Intifada. Eso le sirvió para mantenerse en el poder hasta su muerte, en circunstancias aún no totalmente clarificadas. A partir de entonces, el ascenso de Hamás, que rechaza los acuerdos de paz con Israel (aún que a veces los acepte por conveniencia) ha diluido el sueño de la paz y a vuelto a poner sobre la mesa el objetivo de la desaparición del Estado de Israel.

Hamás y los islamistas se hicieron con el control de la Franja de Gaza, evacuada por Ariel Sharon, no tanto para construir un estado palestino como para tener una base desde dónde atacar a Israel. Y lo ha hecho continua y reiteradamente. Al principio, con cohetes artesanales; posteriormente, con misiles de mayor alcanze y potencia subministrados por Iran y Hezbollah. Hamas oculta las lanzaderas de sus 10.000 misiles en zonas urbanas densamente pobladas, utilizando a la población civil como escudos humanos. No respeta nada, ni casas familiares, escuelas, hospitales o mezquitas para ocultar sus armas. Por eso es inevitable la existencia de bajas civiles cuando Israel decide responder a los ataques palestinos para destruir política y militarmente los arsenales, lanzaderas y cuarteles generales de sus enemigos.

Israel se defiende pero también aprovecha la inseguridad para consolidar su ocupación, más allá de lo establecido en la partición de 1947 o de la línea verde del armisticio de 1949. Una ocupación que se inició en 1967 con la guerra de los seis días, pero que los ataques y atentados palestinos paradójicamente justifican. El problema de Israel es el problema de la seguridad. Sin entender eso, no se puede entender nada. La búsqueda de la seguridad está inscrita en los genes del pueblo judío. Sólo a cambio de una seguridad creíble, Israel aceptará un Estado palestino y se pondrá freno a los nacionalistas judíos partidarios del Gran Israel.

Pero el camino de la historia no parece ir, de momento, en esa dirección. Los palestinos parecen empeñados en su suicidio colectivo azuzados por una élite dirigente corrupta, fanática y totalitaria. Perdieron la oportunidad de la paz y perdieron también la oportunidad de construir un estado decente. Los palestinos siguen, pues, dónde siempre. En esa posición, como dijo Abba Eban, de no perder nunca la oportunidad de perder una oportunidad.

jueves, 10 de julio de 2014

El voto no es la democracia

El derecho de voto forma parte indisoluble de la democracia pero no es la democracia misma. En Cataluña, sin embargo, desde el poder político se ha insuflado la idea contraria: si España no permite que se celebre la consulta que diversos partidos han pactado entre ellos es que no hay democracia. No importa que haya elecciones periódicas para elegir el gobierno, para votar a Podemos o a Falange Española. Lo único que importa, o más exactamente, lo único que les importa, es que se celebre un referéndum concreto que han convertido en piedra de toque de lo que es y lo que no es democrático. Han erigido un nuevo mantra: el voto, y sólo el voto, es la democracia y la democracia es, y sólo es, el voto. Tanto monta, monta tanto. Sin consulta no hay democracia.

El argumento no es sólo infantil sino falso. El voto no es otra cosa que el instrumento para imponer la voluntad de la mayoría. Esa voluntad, sin embargo, está limitada por los derechos de las personas y por las leyes y procedimientos del estado de derecho. Dicho en plata: la democracia limita el poder del voto. Si no fuese así, y en contra de lo que reivindican los hinchas del derecho a decidir, se tendría que permitir y acatar cualquier decisión del gobierno de la mayoría, se tendría que permitir y acatar el resultado de los referéndums que los distintos grupos sociales quisiesen proponer: ya sea la legalización de la pedofília, la expulsión de los inmigrantes, el recorte de derechos a grupos étnicos o raciales, la restauración de la pena de muerte o la imposición de un nuevo estado por parte de una minoría sobre otra.

La mayoría de esos referendos no son posibles porqué atentan contra los derechos inviolables de las persones o porqué vulneran las garantías que tienen todos los ciudadanos de un Estado a que los conflictos se resuelvan por los mecanismos pactados conjunta y democráticamente en el momento constituyente. Esos mecanismos permiten que una mayoría simple otorgue el poder a un partido o grupo de partidos que hayan concurrido a las elecciones con un programa centrado, por ejemplo, en la independencia. Pero no permiten imponerla por decreto ni a España ni a todos los catalanes. Esos mecanismos establecen un procedimiento para la reforma constitucional basado en una mayoría cualificada que los que quieren cambios deben conseguir. Y mientras no consigan convencer a la mayoría tendrán que esperar. Y cuando lo consigan, tampoco podrán aplicarlo automáticamente. Deberán aún consultarlo previamente a los ciudadanos para que lo acepten o lo rechacen. Así, y sólo así, los ciudadanos tienen realmente la última palabra. Hacerlo al revés, como es su intención el 9-N, no sólo es ilegal sino que es una burda utilización del ciudadano para que de carta blanca a los políticos para que hagan el estado federal, confederal o independiente que les de la gana.

El voto no es la democracia. La democracia, chavales, es muchísimo más que el voto.

miércoles, 2 de julio de 2014

Lo peor de las crisis suelen ser sus salvadores

La historia, y en especial la del siglo XX, está repleta de salvadores. Una especie que se creía en vías de extinción pero que la crisis ha resucitado. ¿Cómo identificar a los nuevos salvadores? No es difícil. Aunque se presentan como algo nuevo, repiten como el ajo.

Los salvadores suelen ser personas creyentes, hombres y mujeres de fe. De fe religiosa como los yihadistas o de fe ideológica como los chicos de Podemos. Suelen ser los hijos ociosos, a veces brillantes, de las clases medias con tiempo para invertir en la revolución de turno. Se presentan como los más firmes y sinceros defensores de los pobres, del pueblo, y la mayoría de las veces acaban por creérselo. Están convencidos de su superioridad moral, de la superioridad moral e intelectual de sus ideas. Unas ideas fruto de la revelación de un paraíso perdido o del conocimiento presuntamente científico de los mecanismos de evolución y desarrollo de la sociedad.

Los salvadores son personajes románticos que se sienten investidos de un saber, mitológico o racional, que les impulsa por el camino de la historia hacia los modelos sociales que han de prevalecer. Modelos de vida personal y colectiva que ellos encarnan, sin lugar a dudas. Saben el futuro y por eso el futuro les pertenece. Un futuro inevitable que, sin embargo, conviene forzar para que llegue cuanto antes y no se haga el remolón.

Hace cincuenta años, los salvadores parían ese futuro esplendoroso con la ayuda de las armas, con la violencia. Pero, oiga, no con cualquier violencia, no, sino con la única violencia para ellos legítima: la violencia revolucionaria. La violencia de los pobres, la violencia de los desheredados, la violencia del pueblo y no la carnicería de los fachas y los reaccionarios. Y así siguen en la mayor parte del planeta, especialmente en el mundo árabe y musulmán. Aquí, por el momento, parece que han aparcado la lucha armada (algo es algo), pero eso no significa ni mucho menos que hayan renunciado a la fuerza. Su vía no es otra que la que en su día fue la vía chilena al socialismo o, más recientemente, la vía bolivariana a no se sabe dónde.

Nuestros salvadores domésticos se llenan la boca denunciando el secuestro de la democracia por las élites, por la 'casta', como dicen ellos tan castizos. Sin embargo, su amor por la democracia es puramente instrumental. Sólo la conciben como medio para obtener el poder y desde allí, con todos los instrumentos coercitivos del Estado, imponer su modelo económico, social y político a todo bicho viviente. Quieren el poder y sin cortapisas, aunque lo disimulen bajo una apariencia hiperdemocrática. Presumen de lo que carecen.

No son ignorantes. Saben perfectamente que las democracias constitucionales nacieron no sólo para elegir al gobierno sino sobre todo para limitar su poder. Limitar el poder del rey, sí, pero también para limitar el poder del pueblo. Para limitar tanto el poder personal como el poder de la mayoría. Por primera vez en la historia de la humanidad se establecieron límites estrictos al poder político. Se proclamó que nadie puede imponer desde el gobierno su religión o su utopía a los demás, que los derechos fundamentales de las persones no pueden ser violados y que la minoría debe ser respetada.

Probablemente, las democracias constitucionales se hayan oxidado, chirríen sus goznes y hayan llegado a ser muchas veces para el ciudadano un auténtico dolor de cabeza. Un dolor de cabeza que puede tratarse con una aspirina pero que los salvadores de la humanidad se apresuran a curar con la guillotina. Esa pasión por la exaltación y la desmesura delata la pulsión totalitaria de los salvadores.

El problema que hoy aqueja a la democracia no es que no deje gobernar al pueblo y que limite en exceso el poder del gobierno, sino que el gobierno ha desbordado impunemente muchos de los límites fijados a su poder. Para este problema, los demócratas sin adjetivos optamos por limitar aún más el poder político, el poder del estado, mientras que los salvadores de la humanidad persiguen justamente lo contrario: romper los límites que impiden el poder ilimitado de la mayoría.

Podemos, viene de Poder. No de poder hacer lo quieras con tu vida, sino de poder imponer tu modelo de vida a los demás. Es un espejismo de la crisis. Pero los espejismos, mientras duran, pueden ser muy peligrosos. Las crisis hacen daño, pero lo peor de ellas suelen ser sus salvadores.

Publicado en Link2News

viernes, 20 de junio de 2014

Sí, yo también quiero la independencia

Sí, han leído bien, yo también estoy a favor de la independencia. Pero no de la que tiende a crear o rehabilitar estados-nación por doquier; la que erige estados molde, cincelados sobre la diferencia, real o imaginaria, de una etnia, una raza, una religión, una cultura, una idea política o, simplemente, una lengua. O de todas ellas a la vez. De esa independencia, efectivamente, quiero independizarme.

Para mi, en Occidente y en el siglo XXI, la única independencia política moralmente aceptable es la que corresponde a los individuos, a los ciudadanos solidarios de las democracias modernas. No quiero que mi independencia personal quede presa entre nuevas fronteras, aunque sean las fronteras de mi tribu, ni que un nuevo leviatán, un nuevo gran hermano, vele por mi identidad. No quiero volver al primitivismo político que entiende el Estado como una emanación inevitable de la biología, de la tierra o de la tradición y la leyenda. Sólo concibo, como mal menor, la creación de nuevos estados como último recurso para la supervivencia física de grupos humanos víctimas de genocidio o persecución política, como fue el caso de los judíos o más recientemente el de los kosovares.

En sociedades democráticas basadas en el Estado de derecho y la igualdad ante la ley, la idea de secesión para crear un estado-nación propio es fruto de un delirio romántico. De ese romanticismo que resquebrajó, no sólo la unidad conceptual del mundo helenístico y cristiano, sino también la universalidad de las ideas fundamentales de la Ilustración. La gran revolución, la gran ruptura con el pensamiento milenario europeo, no la produjo ni el Renacimiento ni la Ilustración sino, como dijo Berlin, el romanticismo. Un romanticismo que despreció la razón y sacralizó la emoción, que enalteció la voluntad del individuo como un valor en sí mismo al margen de que sus acciones fuesen buenas o malas, y que encontró en la leyenda y no en la historia las raíces de los pueblos y de las gentes, las identidades latentes, las almas dormidas, las creencias ancestrales, los totems y los mitos perdidos en la noche de los tiempos. El romanticismo fragmentó el yo, fragmentó la tierra, fragmentó Europa hasta niveles casi prehistóricos. Europa dejó de ser la finca de unos cuantos grandes imperios para convertirse en un archipiélago de minifundios políticos.

Ese ataque a la linea de flotación del racionalismo europeo tuvo muchas consecuencias. Impregnó de arrebato y violencia las revueltas sociales del siglo XIX y enardeció de orgullo y excepcionalismo a los estados y las naciones que nacieron o se reconstruyeron un siglo después. Esa embriaguez, esa furia desatada del destino de los pueblos, estalló en 1914 con la Primera Guerra Mundial, una contienda que sumió a Europa en el abismo de la violencia nacionalista moderna. Una violencia que ocasionó millones de muertos y que sólo se desactivó después de la Segunda Guerra Mundial gracias, no a nuevas utopías, sino al retorno a la razón. La razón de la democracia y la superación de los estados nacionales.

Consecuentemente, Europa inició un proceso para desarmar -que no erradicar- las identidades; situó al individuo, a la persona, como único sujeto de los derechos políticos por encima de tribus, estados o grupos; defendió los derechos de las minorías; compartió el carbón y el acero, abrió las puertas a un mercado único, abrió progresivamente sus fronteras interiores y se dotó de una moneda común que sustituyó a las monedas nacionales.

Pero los errores en el proceso de construcción europea, la crisis económica y la globalización han disparado el repliegue de muchos ciudadanos europeos hacia lo que les parece seguro: lo próximo. Y ese repliegue en lo propio, enquistado y latente desde mucho antes de la crisis, ha sido capitalizado por un nacionalismo resucitado. Se habla mucho de populismo y de extrema-derecha, pero en realidad, hoy por hoy, lo que amenaza el proceso de integración europea no es el fascismo sino el nacionalismo, ya sea de rostro amable o de aliento repugnante. El euroescepticismo no es otra cosa que nacionalismo. El Frente Nacional francés no es un partido neonazi o de extrema derecha, es sobre todo un partido nacionalista, chovinista, puro y duro. El UKIP no es tampoco un partido de extrema derecha sino un rancio partido nacionalista británico. De la misma manera, CiU no es un partido de extrema derecha sino un partido nacionalista que ahora quiere la independencia de Cataluña. CiU quiso ser liberal, pero su deriva nacional-independentista la ha llevado a plantearse abandonar el grupo liberal europeo para integrarse en el grupo de los euroescépticos, que es en realidad dónde debería estar.

Las cosas, pues, están cada vez más claras. El gran problema de Europa vuelve a ser el nacionalismo. El nacionalismo de aquéllos que quieren destruir la UE, de los que no quieren desarmar ni compartir su estado, de los que quieren crear nuevos estados independientes como panacea para todos los problemas políticos, económicos y sociales. De ese tropel que marcha hacia el reforzamiento de los estados y la creación de otros nuevos, de los que corren hacia ese nuevo rapto de Europa por las naciones, no quiero saber nada. En 1957, en Roma, seis países del Oeste de Europa iniciaron la abdicación de sus independencias nacionales para dar paso a la independencia de los ciudadanos europeos en una Europa unida. Esa y no otra es mi independencia.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LINK2NEWS.INFO

jueves, 19 de junio de 2014

L2N

Os invito a seguir el portal Link2News, L2N, que como su nombre indica ofrece una selección de enlaces en forma de titular a los mejores artículos de información y opinión de más de un centenar de medios de comunicación de todo el mundo. También incluye columnas propias de opinión de Nihil Obstat, Carles Dijous, entre otros.

domingo, 15 de junio de 2014

El canto del cisne del simbiotico Duran Lleida

Salvador Sostres cuenta que Josep Antoni Duran Lleida respondió al enfado del nuevo director de La Vanguardia por no haberle dado la exclusiva de su posible dimisión diciéndole que se la dio a El Periódico para poderlo desmentir más fácilmente. 'Se non è vero, è ben trovatto' porqué, con independencia de que la anécdota sea cierta o no, la verdad es que Duran Lleida se ha pasado toda su vida política haciendo correr oportunos rumores que luego desmiente también con gran oportunidad.

Duran Lleida practica, como algunos han dicho, una manera florentina de hacer política, que traducido a lengua vulgar quiere decir una manera hipócrita, falsa y traicionera de actuar para con amigos y enemigos. Eso lo sabe todo el mundo, incluso yo. Es por ello que, en un primer momento, muchos reaccionamos con escepticismo a la noticia de su amago de dimisión y lo interpretamos como una nueva maniobra para seguir chupando del bote.

Sin embargo, Duran, y nosotros con él, tal vez se equivocó. La pataleta de Duran ha sido más o menos la de siempre, pero la respuesta de CDC no ha sido exactamente la misma. Aunque tácticamente han optado por digerir una vez más los aspavientos del líder demócrata-cristiano -a los convergentes no les conviene en este momento seguir perdiendo apoyos- estrategicamente ya no necesitan a Duran para mantener a la mayor parte de su electorado, cada vez más independentista.

Así las cosas, la jugada de Duran aparece cada vez más o como un error de cálculo que lo dejará definitivamente en la cuneta o como el canto del cisne, el último y efímero momento de gloria, del simbiótico Josep Antoni Duran Lleida.

viernes, 13 de junio de 2014

Al Qaeda busca crear su estado entre Siria e Iraq



El Estado Islámico de Irak y Siria, ISIS por sus siglas en inglés, lanzó hace una semana la gran ofensiva militar que venía preparando desde hace un año para tomar Mosul y provocar el colapso de las fuerzas de seguridad iraquíes al norte de Bagdad. En esta operación ha tenido el apoyo del grupo baazista (el partido de Saddam Hussein) Jaysh al-Rijal Tariqah al-Naqshabandia, JRTN, que también participa en la expansión hacia el sur, hacia Bagdad, de la yihad.

La toma de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, en sólo dos días demuestra la gran capacidad militar de los insurgentes, que consiguieron una gran victoria política frente a un ejército iraquí que no ofreció gran resistencia. Ello le ha permitido al ISIS liberar a unos 3.000 prisioneros y ocupar instalaciones militares clave que albergaron a unidades del ejército de EE.UU., incluyendo el Aeropuerto Internacional de Mosul y Camp Ghazlani.

El Ministerio de Defensa iraquí ordenó el 10 de junio el repliegue de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes en Taji, una de las instalaciones militares más importantes situada muy cerca de Bagdad, dejando el campo libre a los yihadistas en todo el norte del país.

La complejidad y la simultaneidad de la campaña indican que el comando central militar del ISIS ha diseñado una gran ofensiva para aplastar las fuerzas de seguridad iraquíes al tomar el control en múltiples áreas a la vez. Además del avance hacia el sur de Mosul, también ha lanzado ofensivas para tomar el control de las ciudades de la provincia de Kirkuk. Estas ciudades incluyen Hawija, Riyad, y Zab.

Pero ¿para qué ha lanzado ISIS esta ofensiva militar? Para establecer un estado islámico en Irak y Siria. ISIS busca tomar el control de las capitales de provincia del norte de Irak con el fin de integrarlas en su estado islámico, que se proclamó en abril del 2013 en el ar-Raqqa, en Siria.

¿El califato sirio-iraquí incluye todo el territorio de Iraq? ¿Quiere el ISIS tomar el control de Bagdad? En cualquier caso, la integridad territorial de Irak está en cuestión. Las fuerzas de seguridad iraquíes han huido de las provincias del norte. El ISIS está ejerciendo presión militar sobre Kirkuk y la región kurda y puede estar tratando de abrir una brecha permanente entre el Irak kurdo y el árabe.

El Estado islámico de al-Raqqa, controlado por una fracción de al-Qaeda en el corazón del Medio Oriente, es un campo de entrenamiento para combatientes extranjeros. ISIS probablemente adoptará Mosul como su capital, desde donde controla los corredores y movimientos desde el norte de Siria a las regiones kurdas, y de allí a Bagdad y Anbar.

Las fuerzas de seguridad iraquíes difícilmente podrán recuperar todo el terreno perdido. Incluso pueden no ser capaces de mantener el que todavía tienen. Por el momento, el mejor escenario seria un callejón sin salida en el que los iraquíes se las arreglaran para contener el estado del ISIS. Sin embargo, lo más probable es el estallido de un nuevo conflicto al estilo sirio, con un ISIS con creciente apoyo internacional en contra de las milícias chiíes, desesperadas y brutales, junto con elementos de las Fuerzas de Seguridad. Las dos guerras civiles, que ahora ya se han fusionado completamente, se seguirán ampliando, desestabilizando el ya inestable Oriente Medio e invitando a una nueva intervención de los estados árabes suníes y de Irán. En el peor de los casos, la caída de Mosul podría ser un paso en el camino hacia una guerra regional. Sea como sea, todo parece apuntar a la creación de un estado de al-Qaeda, a caballo entre Irak y Siria, que les permita tener la base segura de operaciones que no han tenido desde la caída de los talibanes.

REDACTADO EN BASE A INFORMES DE JESSICA LEWIS Y AHMED ALI

miércoles, 11 de junio de 2014

Lo que pasa en Irak no es la herencia de Bush sino el error de Obama

Hace unos días un general del ejército comunista chino decía que la política exterior de EE.UU. padecía de ‘disfunción eréctil’. Una buena metáfora para definir la política exterior de Obama que casi todo el mundo percibe. Sin embargo, esa impotencia de la pax americana no es algo inevitable sino algo querido. Obama, cuya única política ha consistido en hacer todo lo contrario que Bush, ha llevado a Estados Unidos a desaparecer de la escena internacional, abandonando a su suerte a los amigos y dejando el campo libre a sus enemigos.

Obama estuvo contra la guerra de Irak, lo cual es muy legítimo. Sin embargo, cuando ese opositor a la guerra llega al poder tiene que actuar con responsabilidad. Y no me refiero tanto a la responsabilidad con su propio país como con el país en el que se libró el conflicto. Justa o injusta, necesaria o innecesaria, la guerra de Irak se convirtió en el frente principal de la guerra contra Al Qaeda. En 15 dias se acabó con la amenaza de Saddam Hussein y se instauró una incipiente democracia que todavía resiste, pero la lucha contra el yihadismo islamista y sus aliados fue larga y difícil. Se necesitaron más de siete años para derrotar militarmente a Al Qaeda en Irak. Una derrota que para consolidarse requería de una permanencia militar norteamericana más prolongada en Iraq, como suplicaba Bagdad. Pero no, Obama sólo pensó en si mismo, y abandonó a los iraquíes a su suerte. Sufrieron una guerra cruel y ahora, por intereses políticos personales de Obama, han de seguir padeciéndola.

Al llegar a la Casa Blanca, Obama sólo se preocupó por desahcer lo que habia hecho Bush. Y lo primero fue salir de inmediato de Irak, lo que devolvió la esperanza a los yihadistas. Y lo segundo, fue abandonar a sus aliados árabes sin apoyar a las incipientes fuerzas democráticas que promovieron la primavera árabe. Esa inhibición fue fatal porqué envalentonó no sólo a los islamistas sino a todos los zares y mandarines del mundo. Putin se anexionó Crimea y está intentando partir Ucrania; China interfiere a su antojo en los países vecinos y Al Qaeda ha recompuesto su ejército en la sombra en África y el Oriente Próximo.

Sin embargo, para el imaginario colectivo, avivado por la internacional mediática, la culpa de todo esto sigue siendo de Bush y no de la disfunción eréctil de Obama.

Dos conceptos de democracia

En 1958, Isaiah Berlin pronunció su famosa conferencia “Dos conceptos de libertad” en la que diferenciaba entre libertad negativa y libertad positiva. La primera, entendía el concepto de libertad como ausencia de coacción, cuando una persona no está forzada a cumplir la voluntad de otra; la segunda, como posibilidad de autorrealización, como capacidad de satisfacer deseos y aspiraciones.

Según Berlín, la primera, la libertad negativa, es el fundamento de las democracias liberales, basado en un concepto político racional, objetivo y genuino de la libertad. Por el contrario, la segunda, la libertad positiva, es un concepto metafórico dónde la libertad ya no se define por su relación social con los demás sino por la voluntad subjetiva de poder satisfacer deseos y aspiraciones, ya sean materiales y/o intelectuales. Esta concepción positiva de la libertad, de profundas raíces románticas y muy seriamente cuestionada por las neurociencias, es la preferida de las ideologías intervencionistas, cuando no totalitarias, que encuentran en la satisfacción de los deseos de la gente una justificación de toda clase de políticas públicas.

Pues bien, de la misma manera que hay dos tipos de libertad, también existen dos conceptos distintos de democracia. El equivalente a la libertad negativa seria la democracia liberal, mientras que el vástago de la libertad positiva sería la democracia absoluta. En la primera, el valor principal no es tanto la elección del gobernante como los límites fijados a su poder. Para la democracia liberal la piedra angular de la política no es quién gobierna sino cómo gobierna. Por el contrario, para la democracia absoluta el principal valor es la voluntad de la mayoría, que no está sometida a ninguna limitación política. Para ella, la política es el principio y el fin de la democracia. No hay valores previos, pre existentes, yusnaturalistas o evolutivos, que puedan estar por encima de la voluntad política general.

La originalidad y modernidad de la democracia liberal se fundamenta en que, por primera vez en la historia, el gobierno está sujeto a unos límites que no puede vulnerar. Esos límites son los derechos humanos, los derechos políticos y el respeto a las minorías. La función del gobierno ya no es la de imponer modelos religiosos o ideológicos a todos los ciudadanos sino el garantizar que los ciudadanos puedan vivir libremente según sus convicciones y posibilidades. Por eso, las Constituciones nacieron para limitar todo poder; el poder de las monarquías absolutas, sí, pero también y especialmente el poder de las mayorías.

La derecha liberal y/o conservadora y la socialdemocracia clásica asumen el modelo de democracia liberal, mientras que las izquierdas radicales, rojas o verdes, y los nacionalismos más o menos amables optan por la democracia absoluta. Una democracia absoluta que resulta seductora en un momento en que las sociedades occidentales viven bajo el influjo de concepciones neorrománticas que explotan las emociones y fanatizan la razón. Es por ello que corremos el peligro que, de la misma manera que la libertad positiva socava la libertad negativa, la democracia absoluta puede acabar también con la única democracia real: la democracia liberal.

martes, 10 de junio de 2014

Nihil Obstat resucita

Después de unos meses sin anotaciones en este blog, espero retomar la actividad en los próximos días. El motivo de esta ausencia ha sido la puesta en marcha de un proyecto periodístico que ya ha cumplido dos meses en la red y que se llama Link2News o L2N . Las entradas en este blog también se publicaran en una de las columnas de L2N con el mismo nombre Nihil Obstat. Espero que os guste y que me sigáis en esta nueva aventura personal y profesional. Muchas gracias a todos.

lunes, 31 de marzo de 2014

¿Porque no creemos en el "cambio climático"?

¿La teoría del calentamiento global, también conocida como cambio climático, es una impostura intelectual? ¿Es un fraude científico y político? ¿Existe realmente un "consenso científico" mayoritario sobre su veracidad? ¿Los cambios en el clima se pueden atribuir principalmente a la actividad humana o se explican en gran parte por la acción de la propia naturaleza?
La opinión mayoritaria cree que el planeta se está calentando y que la causa de este calentamiento es el exceso de emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, especialmente de CO2. Pero existe una opinión, cada día menos minoritaria, que se manifiesta escéptica o que cree directamente que esta teoría es errónea.
Entre los escépticos se encuentra el Doctor en Geografía Antón Uriarte, especializado en paleoclimatología y autor del libro "Historia del clima de la Tierra".
Josep M. Fàbregas.- Si existe, como se dice y se repite, un amplio consenso científico sobre el orígen humano del calentamiento global ¿por qué un científico como Ud. lo pone en duda?
Antón Uriarte.- En realidad, los escépticos manejamos los mismos datos y las mismas series de temperatura que los oficialistas, pero no vemos en esos datos el calentamiento catastrófico del que se habla. La temperatura del siglo XX subió desde unos 13.6ºC al principio hasta unos 14.5ºC al final, pero no lo hizo de una forma regular. La subida comenzó bastante antes de que se le pudiese achacar al CO2 el incremento, hacia 1910, y la temperatura subió hasta 1945. Después hubo un largo período de estabilidad hasta 1975, y de 1975 hasta 1998 subió de nuevo. Desde hace doce años no ha subido nada, a pesar del incremento del CO2. Por lo tanto, estamos desde hace un siglo en lo más alto, pero en los doce años que llevamos de este siglo XXI, la temperatura no ha subido. En 1990 el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) publicó su primer informe. En una de las páginas del resumen inicial se vaticinaba que la temperatura en el 2025 habrá subido probablemente 1ºC con respecto a la de 1990, con una media aproximada de 0,3 ºC por década. Han pasado ya 22 años desde que se hiciera aquella predicción y no se ha cumplido esa subida, pues todas las series indican desde entonces, desde Enero de 1990, una tendencia lineal de entre 0,13 y 0,18 ºC por década, que es mucho menos, y cero de subida en los últimos diez años.
Sin embargo, periódicamente se publican informaciones sobre la disminución progresiva de hielo en el Ártico y en la Antártida, tanto en extensión como en grosor. También se publican informaciones sobre el constante avance de la desertización. Las Naciones Unides, por ejemplo, afirmaron que el desierto engullia 21 millones de hectáreas de tierra cada año y Al Gore que havia desparecido el 20% de los bosques de la Amazonia. ¿Avanza la arena y retrocede el hielo?
La temperatura en el polo norte tiende en las últimas décadas a subir pero en el polo sur se mantiene estable, a pesar de que el CO2 haya aumentado lo mismo en los dos lugares. En la Antártida no se registra deshielo excepto en la región de la Península de la Antártida. La banquisa de hielo que rodea el continente y que se forma en invierno no registra ninguna tendencia a la baja, más bien lo contrario.
El Artico, a diferencia de la Antártida, es esencialmente un océano, además de la gran isla de Groenlandia. La capa de hielo marino del Artico tiene un espesor medio de tan sólo 3 o 4 metros al final del invierno y por debajo de ella hay de media 1.000 metros de agua líquida. Al final de cada verano se está muy cerca de la descongelación completa y aparecen grandes calvas, a veces en el propio polo, por donde asoma el agua líquida. Es cierto que en las últimas décadas del siglo XX la extensión mínima que alcanza la banquisa tras el deshielo del verano ha tendido a ser más baja pero no están claras las causas. Aparte de los posibles forzamientos producidos por el CO2, por el metano, por el ozono y por el hollín, la intensificación de los vientos del oeste durante los últimos 20 años ha podido contribuir a la descongelación veraniega , al propiciar una entrada mayor de agua cálida proveniente del Atlántico a través de los mares de Noruega y Barents. Por el contrario, en la otra parte del Artico, el hielo marino del Mar de Bering ha marcado este invierno un récord de extensión desde que se empezó a medirla en el año 1979. En cuanto a Groenlandia parece que hay un ligero deshielo neto, casi insignificante respecto a su efecto de subida del mar, y las mediciones, realizadas con los satélites Grace que estudian los cambios en la gravimetría, son todavía muy cortas.
En cuanto a la arena, el desierto no está avanzando, aunque lo diga alguien de la ONU. Es falso. Las lluvias del Sahel, el Darfur incluído, se han recuperado de los mínimos de los años 70 y 80. Cada vez la Tierra tiene más biomasa, más vegetación, a pesar de la deforestación, ya que las emisiones de CO2 favorecen la fotosíntesis en las zonas no afectadas por las motosierras. De hecho, tan sólo la mitad del CO2 emitido se queda en el aire. El resto es absorbido por las plantas marinas y continentales, de tal forma que aumenta en el planeta la materia orgánica. En España, en concreto, la masa forestal ha aumentado un 50 % en los últimos cuarenta años.
Ud. defiende la bondad del CO2 incluso cuando se produce un aumento del mismo en la atmósfera por causas humanas. Pero ¿un exceso de CO2 no puede ser perjudicial?
El CO2 está en la base de la vida orgánica de este planeta. Con CO2, agua y luz es como se crea la vida. A esta reacción, la fotosíntesis, le viene muy bien que haya más CO2 en el aire. Lo sabe cualquiera que tenga un invernadero. En las épocas en que ha habido más CO2 en la atmósfera, por ejemplo durante toda la era secundaria y casi toda la terciaria, la vegetación en la Tierra era mucho más abundante. Otra ventaja del incremento del CO2 en la atmósfera es que las plantas aguantan mejor las sequías ya que cierran sus estomas y pierden por evapo-transpiración menos agua. Es un absurdo el paradigma reinante de que el CO2 es el mayor contaminante. Al contrario, es una bendición que el CO2 aumente. En las épocas glaciares, cuando el CO2 desaparecía en los océanos y su concentración atmosférica bajaba de las 200 partes por millón (ahora estamos en casi 400 ppm), la vegetación arbórea tenía dificultades para desarrollarse, no sólo por el frío, sino por esta bajada de CO2 que dificultaba la fotosíntesis y el crecimiento de las plantas.
También defiende el uso del carbón como fuente de energia. ¿Por qué el carbón y no la energia nuclear?
Con carbón es como se desarrollaron durante el siglo XX los Estados Unidos, Japón y Europa. Con carbón es como se desarrollan ahora China, la India y otros. Pero el lobby nuclear, muy influido por la empresa estatal francesa Areva, ha hecho todo lo posible estos años por demonizar al CO2, para contrarrestar el hecho de que la energía nuclear tiene serios inconvenientes: por sus riesgos de accidente como se ha comprobado en Fukushima, por los residuos radioactivos y, sobre todo, por el enriquecimiento del uranio, difícil de controlar como se está viendo en el caso de Irán, y que está ligado al aumento de las armas nucleares. Hace unas semanas Areva firmó un proyecto de construcción en Jordania de una central nuclear. No me parece muy seguro el sitio. El carbón sigue siendo la principal fuente de electricidad del mundo, el 40 %. En Estados Unidos y Alemania superan incluso ese porcentaje. Y Japón ha sido y es, antes y después de Fukushima, el primer importador mundial de carbón del mundo. Hay carbón para rato, y cada vez su utilización es más limpia y segura.
¿Cómo juzga el hasta ahora impensable matrimonio de conveniencia entre la indústria nuclear y parte del ecologismo político?
Ese matrimonio, y mal avenido, creo que sólo se da en Francia. En Francia, desde De Gaulle y aún antes, la energía nuclear y su "force de frappe" nuclear, ha sido aplaudida por todo el espectro político, empezando por los comunistas. Los verdes gobernaron junto al partido socialista en el gobierno de la "izquierda plural" y no pusieron pegas a la energía nuclear. Ahora, con Hollande, en donde también hay una ministra verde, el único compromiso práctico del gobierno para esta legislatura es el de cerrar la planta de Fessenheim, la más vieja de Francia y construida sobre terreno sísmico.
Ud es un crítico feroz del Protocolo de Kyoto. ¿Qué efectos perversos tiene?
El principal es el decrecimiento de Europa en terrenos claves como el de la electricidad, el acero y el cemento. Y el del empobrecimiento de las finanzas públicas en países nada "culpables" como España. Con el comercio de cuotas de emisión de CO2 establecido por el Protocolo de Kioto, los gobiernos permiten a las empresas europeas que no utilicen todas las cuotas asignadas y que vendan las cuotas que les sobran, se les invita en la práctica a que se deslocalicen y se marchen con su actividad y sus empleos a otra parte. Un ejemplo es lo ocurrido con la empresa más beneficiada en Europa por el Protocolo de Kioto, el gigante siderúrgico Arcelor Mittal, que ha vendido en el mercado de cuotas varios cientos de millones de euros de CO2 sobrante, no emitido, que le fueron adjudicadas gratis. Al gobierno español le ha costado el Protocolo de Kioto, unos 750 millones de euros. A los empresarios españoles no les ha costado nada. Al contrario, con las cuotas no usadas han podido cerrar y hacer caja.
Michael Crichton, en su libro “Estado de miedo”, compara la teoria del cambio climático con la teoria de la eugenesia, que alertaba del deterioro genético de la especie humana y que dominó la ciencia y la política prácticamente durante toda la primera mitad del siglo XX. Para evitar ese deterioro era necesaria la intervención del estado, que se concretó en la esterilización forzada de individuos genéticamente débiles, principalment inmigrantes de etnias consideradas corrompidas, judíos, negros, gitanos, enfermos mentales, vagabundos, alcohólicos crónicos o homosexuales. Esas prácticas se realizaron en muchos países, desde Alemania a los Estados Unidos pasando por Suecia, con el apoyo de personalidades tan relevantes como Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson, Winston Churchill, Bernard Shaw, H.G. Wells, así como de numerosos premios Nobel. Sólo cuando el horror nazi quedó al descubierto, la eugenesia fue abandonada y considerada una pseudociencia. A pesar de ello, en algunos países como Estados Unidos se siguió aplicando hasta los años sesenta y en Suecia hasta bien entrada la década de los setenta. ¿Està politizada también la ciencia del clima?
Claro que está politizada. Un ejemplo. Al Gore y Rajendra Pachauri, en nombre del IPCC recibieron conjuntamente el premio Nobel de la Paz, que es un nobel eminentemente político. Curiosamente ese premio lo dan los noruegos, quinto exportador mundial de petróleo, extraído por su compañía Statoil en gran parte en el Ártico. Qué hipocresía.
Steve McIntyre demostró que los cálculos que originaron la famosa gráfica del "palo de hockey" eran erróneos. Fué el primer gran varapalo a los gurús del cambio climático. Ahora, el "climagate", la difusión de miles de e-mails del departamento del clima de la Universidad de East Anglia, han sacado a la luz el comportamiento poco ético de algunos de esos gurús. ¿Puede más la fe, la ideologia, que el método científico? ¿Són los “modelos”, como sugiere Claude Allègre, una nueva ideologia?
La ideología de los modelos, que sólo un grupito entiende cómo se fabrican, y la ideología de sus resultados, presentados siempre como fatídicas curvas exponenciales de catástrofes infinitas, nace con el elitista Club de Roma en los años 1970. Esta ideología maltusiana, que se las da de objetiva, es en realidad un asunto de ricos a los que les viene bien desmoralizar a la población con esta filosofía antihumana y, además, falsa. Desgraciadamente es lo que ha imperado en estas últimas décadas, gracias al ecologismo abrazado por la izquierda y por la derecha.
The Economist, en un artículo de hace casi 15 años, afirmava que existia una pauta que se repetia en todas las alarmas medioambientales. El primer año, un científico descubre una posible amenaza. En el segundo año, los perodistas la simplifican y la exageran. En el tercero, se suman los ecologistas o los movimientos radicales que polarizan el tema: ante una amenaza a la supervivencia del planeta o te rebelas o eres un lacayo del sistema. El cuarto año és el del burócrata, que organiza conferéncias internacionales para pasar de los aspectos científicos a la reglamentación. En el quinto año, se trata de indentificar al culpable de todo y sancionarlo. Habitualmente són los Estados Unidos, però también Rusia (los CFC y el ozono) o el Brasil (la deforestción). El sexto año és el de los escépticos, que dicen que no hay para tanto. Los radicales se indignan y se quejan que los medios se hagan eco de posturas marginales contrarias al “consenso científico”. Pero en ese momento, el científico que dió la alarma suele encontrarse ya entre los escépticos. Finalmente, al séptimo año, toca hacer marcha atrás silenciosamente, y con mucha discreción se adopta la conclusión de que el problema no era tan grave. ¿Ha muerto ya el catastrofismo climàtico?
No, no ha muerto. Las industrias de energía eólica y solar en Europa llevan varios años de desastre económico y bursátil, por lo que necesitan más que nunca subvenciones para sobrevivir. Las subvenciones públicas sólo tienen como excusa el bien público, es decir, liberarnos del demonio del CO2. Con la industria nuclear, sobre todo en Francia, pasa lo mismo.
Entrevista realizada por Josep M. Fàbregas a finales de 2012.

martes, 18 de marzo de 2014

¿Qué es una nación?

Guy Sorman
La anexión de Crimea por Rusia deja perplejo a Occidente más allá de algunas posturas en Europa y los Estados Unidos, el mundo permanece en silencio. En ninguna parte aparece un movimiento real de la solidaridad con el Estado de Ucrania contra la amputación de su territorio. Crimea se unió en 1954 a Ucrania por una decisión arbitraria de Nikita Khrushchev y la mayoría de sus habitantes son rusos, ¿no deberíamos admitir que el regreso de la guerra de Crimea en Rusia es legítimo? Los líderes rusos en Rusia y Crimea usan estos argumentos históricos y culturales para desarmar a la opinión pública en Occidente: parecen lograr esto con un cierto éxito. La defensa de la Constitución de Ucrania y el derecho internacional no es un argumento que plantea el entusiasmo de la multitud, ni siquiera en las naciones democráticas. En Occidente, nadie parece dispuesto a luchar, o incluso a correr ningún riesgo económico en el nombre del derecho internacional. Este es un gran mal, y en parte debido a la ignorancia de nuestra propia historia.
Lo que en verdad está en juego, más allá de la de Ucrania y Crimea, es la definición misma de lo que es una nación. Naciones de nuestro tiempo no pueden ser definidos por los límites naturales, la raza, el origen étnico o cultura: las naciones que no son naturales, son contractuales. Todos nacieron en la violencia por la violencia: guerras civiles, guerras en el extranjero, la colonización, la descolonización, la sumisión de los débiles por los fuertes, de las minorías por la mayoría oa la inversa, la destrucción de las culturas locales, exterminios religiosas, tribales. Hasta que la gente recluta a la violencia, agotado por sus luchas, decidieron deponer las armas para delinear las fronteras internacionales. Tratado de Westfalia en 1648, el Tratado de Versalles en 1919 y, finalmente, la Carta de Naciones Unidas, que establece los límites en principio inmutable. A medida que el derecho internacional tiene como objetivo reemplazar cualquier diplomacia de guerra, dentro de las naciones, la Constitución es el tratado de paz que permite no vivir juntos, porque todos somos de la misma raza, la religión, las creencias, sino porque somos diferentes: el objetivo principal de una Constitución es proteger a las minorías contra la violencia de la mayoría.
Esta alianza del derecho internacional y la Constitución es el avance más grande jamás realizada en la humanización de la historia, gran derrota de la barbarie. Es en esta etapa que tenemos que volver a la anexión de Crimea. Acepte el nombre de su raza, idioma o cultura, los rusos de Crimea tienen un derecho natural a "regresar" en Rusia destruyó la anexión nación contractual niega contrato con los Estados vecinos y se niega el contrato interno que protege muchos Crimea no ruso. ¿Cómo no recordar la anexión de los Sudetes por Adolf Hitler en 1938, bajo el pretexto de que esta región de Checoslovaquia era mayoritaria raza alemana?
Superar la Crimea para encontrar la reactivación general del argumento étnico, naciones culturales, lingüísticas también dispersas en España, Gran Bretaña, Canadá, China, Irak, Israel ... En todas estas naciones contractuales, movimientos independentistas invocan la raza, la religión, la cultura y la historia. Pero a medida que Michelet había escrito para Francia en el siglo XIX, es olvidar la historia y no el refrito que logramos vivir juntos, pero todavía diferentes. En todos estos casos, donde renace el separatismo, no se trata de los separatistas necesitan satisfacer excepto para restaurar la guerra civil como una forma de vida. Estas no son las naciones, sino que deben ser revisadas, si es necesario, su Constitución: revisar para proteger a las minorías y para solicitar esta protección sea indiscutible. En los países más diversos del mundo, los Estados Unidos, no tiene planes de separarse porque la Constitución protege y forzado, y lo mismo se aplica a Suiza. Nos opusimos reciente creación, división, Kosovo, Timor Oriental y Sudán del Sur. Pero en Kosovo, Timor Oriental y Sudán, en ausencia de una verdadera Constitución, la población local fueron masacrados por ocupar los gobiernos fuera de la ley. Este no es el caso en la guerra de Crimea, esto obviamente no es el caso de Cataluña, el País Vasco, Escocia o Quebec. Por lo tanto no hay ninguna posible paralelismo entre Kosovo y la guerra de Crimea, porque los rusos de Crimea nunca han sido amenazados con el exterminio de las autoridades en Kiev.
Eso Crimea es el ruso, ucraniano y tártaro es también una controversia sin verdadero propósito: mejor preguntar si la Crimea sigue siendo un contrato o de una nación se volverá al campo de batalla interétnica que era? ¿Cómo explicar en términos simples? Discurso sobre la derecha, en contra de los mitos de la raza y la historia, Putin no respaldar el bárbaro, no más que eso disuade a Xi Jinping para satisfacer los tibetanos o los Assad no matar a los sunitas. Campamento Derecho tanta falta un Winston Churchill que encuentran las palabras adecuadas para defender la causa del ejército. Y Barack Obama, no Churchill.

lunes, 20 de enero de 2014

Desde la caída del comunismo hay menos guerras civiles y las que hay duran menos tiempo



El semanario británico The Economist publicó hace poco esta infografía de apoyo a un análisis de las guerras civiles en todo el mundo desde 1946 y las mejores maneras de acabarles. Resulta revelador que la caída del muro de Berlín en 1989 y el fin de la Guerra Fría marcó un punto de inflexión. Ahora, no sólo hay menos guerras civiles sino que son más cortas (3,7 años de media a partir de 1991, contra 4,6 años antes de esa fecha).

jueves, 9 de enero de 2014

Al Qaeda más fuerte que nunca, gracias a Obama

Después de seis años de mandato presidencial queda claro que el único enemigo que Obama quería derrotar era Bush y no Al Qaeda. La prueba es que esta organización está hoy más viva que nunca. La muerte de Osama bin Laden , que Obama no se atrevió a impedir y que fue fruto de años de investigaciones anteriores a su mandato, podía haber sido el golpe de gracia al terrorismo islámico. Pero no ha sido así. Hoy, Al Qaeda se ha asentado en Siria, en el sur de Líbia, en Beirut y ha vuelto a Iraq. Controla un territorio que se extiende 400 km a través del corazón de Oriente Próximo. Algunos analistas afirman que la organización de Bin Laden controla actualmente más territorio que en ningún momento de su historia. ¿Por qué? Porque tienen campo libre, porque Obama no sólo no quiere implicarse sino que sólo aspira a salir corriendo de Afganistán de la misma manera que lo hizo de Irak. Su falta de liderazgo ha sido denunciada esta semana incluso por su ex secretario de Defensa, Robert Gates. Algunos analistas creen que Obama finalmente reaccionará, pero lamentablemente no hay ningún dato que sostenga esta esperanza. Faltan más de dos años para el relevo en la Casa Blanca. Esperemos que no sea demasiado tarde.

viernes, 3 de enero de 2014

¿Camino de servidumbre?

"Es preferible meterse las manos en los bolsillos y echar a andar por el mundo, por la parte habitable de mundo que nos queda, aun a sabiendas de que en esta época de estrechos y egoístas nacionalismos el exiliado, el sin patria, es en todas partes un huésped indeseable que tiene que hacerse perdonar a fuerza de humildad y servidumbre su existencia. De cualquier modo, soporto mejor la servidumbre en tierra ajena que en mi propia casa" / Manuel Chaves Nogales

miércoles, 1 de enero de 2014